"LA MANO NEGRA" (1)

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Capítulo XVI (Resumen) 

¿OTRO “INCIDENTE PREFABRICADO”?

      Aquella mañana del 3 de agosto de 2001 como de costumbre Ernesto Koplowitz se disponía a realizar su paseo diario por la naturaleza y para ello debía atravesar la localidad donde habitaba. Como experimentado caminante sabía que al campo no se debe salir sin bastón; el suyo, uno de esos habituales entre los montañeros con punta metálica, estaba redondeada por el uso. Cuando pasó frente al puesto de la policía local, vio cómo simultáneamente llegaba precipitadamente un automóvil, que frenó bruscamente justo a su lado. Del vehículo se bajó un individuo con aire resuelto que se abalanzó sobre él sin mediar más palabras. Supo inmediatamente que había llegado lo que venía presagiando: ¡Habían fallado en el primer intento, la baza del accidente!, pero aún les quedaba por intentar la del “incidente fatal”. El personaje totalmente  desconocido para él, tenía unos treinta años, era de contextura robusta, de cerca de dos metros de alzada y de unos ciento cuarenta kilos de peso, según pudo saber algunos días después,  precisamente, a través de la propia policía, que lo conocía muy bien por ser uno de sus colaboradores habituales en el servicio de grúas municipales para la retirada de automóviles mal aparcados. Desde el primer momento pensó que se trataba de un “criminal profesional”, un sicario. De inmediato se percató de que le debían de haber estado vigilando desde la salida de su domicilio: ¡Todo apuntaba a que se trataba de  una emboscada en toda regla! Sabía que buscaría el forcejeo para utilizarlo como “cobertura” y, lógicamente ¡No había que darle facilidades!

      La situación quedaba reducida a una ecuación muy simple: ¡Matar, o no defenderse en absoluto! La primera opción repugnaba lo mas profundo de su ser, por lo que sólo le quedó la segunda. Ernesto Koplowitz presintió que aún no había llegado su hora y optó por “la no-acción” ¡Por eso se limitó a retroceder mientras trataba de disuadirlo con la punta del bastón! Pero todo fue inútil, el personaje resuelto, persistía. Llegó un momento crucial en el que  tenía la punta del bastón, justo lista para penetrar en el agresor ¡Lo único que tenía que haber hecho era clavarlo! Pero no lo hizo, se limitó a dejarle marcado. En el parte médico correspondiente del agresor, queda constancia de la contusión abdominal leve” generada por la punta del bastón de Koplowitz quién, por no ser un asesino, evitó herir a su agresor, ¡Con el resultado de que estuvo a punto de perder su propia vida!, cuando “calculadamente”, éste  le estampó las cervicales contra el bordillo cortante de una acera de granito elevada. Dándose la circunstancia de que se trataba de una piedra manufacturada artesanalmente por canteros serranos, quiénes lo habían hecho excepcionalmente de unos veinte centímetros de altura y bien biselada.

 

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PARTE MÉDICO DEL AGRESOR CON PRONOSTICO: "LEVE"

     Fue entonces, al realizar el gesto de retirar el bastón, cuando el individuo, en un “simulacro de forcejeo”, aprovechó para arrebatárselo, mientras le empujaba hacia algo que a Ernesto le quedaba por detrás. Koplowitz recuerda perfectamente cómo percibió que el agresor calculaba mientras miraba fijamente por encima de su hombro. Fue entonces cuando llegado el momento preciso, le arrojó hacia atrás con una enorme fuerza. Él, no recuerda nada más. No obstante, testigos presénciales pudieron ver atónitos cómo se perpetraba impunemente, lo que  parecía un homicidio. Si Ernesto hubiese estado rígido por efecto del miedo, con seguridad no lo habría contado, pero sus cervicales, al doblarse con enorme ductilidad no se fracturaron. Fue exactamente eso lo que le salvó, que estaba totalmente relajado y flexible. Dicen que su cuerpo se abrió materialmente y que el estruendo que produjo el impacto fue como si se rompiese una sandía de un sólo golpe. Lo que tampoco sabía aquel individuo, era que la parte más robusta del cuerpo de Koplowitz es precisamente su cogote, heredado de su padre. El durísimo cráneo de Ernesto, en lugar de fracturarse, rebotó como un balón de fútbol y volvió a impactar contra el bordillo, pero esta segunda vez con la coronilla en lugar de la nuca. El resultado fue una brecha que requirió seis puntos, y que originó un chorro de sangre de alarmantes dimensiones. Los testigos según expresaron con posterioridad, ante este panorama pensaron que el agredido no sobreviviría, dado que se observaban los típicos estertores de la muerte. Se acompaña el Parte médico de urgencias de Ernesto, con pronóstico reservado. Él, no recuerda  que al parecer y según enfatizó después el profesional de turno, estuvo hablando con el médico de urgencias antes de perder el conocimiento por segunda vez.

PARTE MÉDICO DE ERNESTO KOPLOWITZ CON PRONOSTICO: "RESERVADO"

      Respecto al agresor tiene recuerdos selectivos: no recuerda su fisonomía exacta, sólo su silueta. Tampoco podría asegurar cual era la marca del automóvil en el que llegaron. Lo que sí que recuerda es que el vehículo lo conducía otro individuo, si bien tampoco recuerda que éste último se sumó después a la agresión, tal como afirmaron testigos presénciales. Pero aún hay más, el “agresor” lo traía todo tan calculado y preparado, que no dudó en afirmar con absoluto cinismo y seguridad que era un “amigo de la familia”, habiendo sido todo (según él): "...el resultado de un desafortunado altercado que degeneró en un forcejeo y en la caída fatal”. En prueba de ello, se reproduce a continuación el parte médico del Hospital de El Escorial, donde quedó reflejado lo que el referido individuo debió relatar al conductor de la ambulancia, con la certidumbre de que no había nadie para desdecirle, ya que Ernesto se encontraba inconsciente y presentando todos los síntomas que auguraban un desenlace fatal. En el encabezamiento del citado Informe (el tercero que se reproduce a continuación), se puede leer lo siguiente:

MOTIVO DE LA CONSULTA:

 

  AGRESIÓN

Amigo de la familia

 

Informe médico de Urgencias, donde el agresor, con absoluto cinismo se presenta como: "¿Un Amigo de la familia?"

 ¿Quizá es lo que le hubiese gustado ser, o sencillamente estaba diciendo la verdad, siendo amigo o conocido del  primo Carlos y Cia.? En cualquier caso el conductor de la ambulancia recogió los testimonios “in situ”, frescos y “no manipulados” de los allí presentes, donde se puede constatar que hubo una “AGRESIÓN” clara y no un forcejeo, tal como luego se ha querido dejar sentado en el Juzgado. Está claro que ningún funcionario se inventa de por sí y gratuitamente, lo de: Amigo de la familia” y lo de la AGRESIÓN.

¡No debe de pensarse que el agresor fue un temerario que se enfrentó a pecho descubierto a un bastón de montaña, sin más! Todo apunta a que estaba perfectamente informado respecto a la situación familiar, social y económica de Ernesto Koplowitz y que se lo traía todo minuciosamente calculado: ¡Sabia que Koplowitz, en aquellas difíciles circunstancias por las que atravesaba, no le podría clavar el bastón, por que de hacerlo, ello le hubiera representado ir a prisión! Y en ése supuesto, su esposa de origen tailandés, que casi no hablaba aún español, sin él y sin trabajo; se hubiese visto obligada a retornar a su país de origen dejando a la niña (española) abandonada en algún orfanato. Precisamente Ernesto, algún tiempo antes, se había visto abocado a una huelga de hambre (conocida públicamente) de cincuenta y cuatro días, frente a la amenaza  de retirarle  la "custodia de su hija" por falta de medios, por parte de la Comunidad de Madrid. ¿Representó un acto de valentía, o de cobardia, el que Koplowitz evitase a toda costa agredir al atacante? Evidentemente, sus posibilidades personales de supervivencia se incrementaban si atacaba primero, pero ¡Las de su familia no! Ello se debe a que, de herir o matar a su oponente, el ingreso en prisión hubiera sido inevitable y, aunque hoy en España se sale con demasiada facilidad de las cárceles, solo es una cuestión de tiempo, lo cierto es que ese lapsus de tiempo, hubiera resultado vital para su vulnerable familia. ¡Koplowitz supo hacer frente  a la muerte con serenidad y con ello salvó a los suyos! Fue precisamente esa serenidad, lo que le permitió estar relajado y flexible en el momento del ataque. Para saber más pulse sobre el texto del siguiente enlace: EL SEGUNDO DESHAUCIO.

       La noche anterior a la agresión, cuando Koplowitz fatigado, retornaba a su domicilio después de un azaroso día de realizar innumerables gestiones en Madrid, pudo observar que había aparcado un coche de la policía local frente a la casa, de quien después resultó ser el agresor Jesús Aguayo. En la ventana se asomaba una mujer que conversaba con un agente de la policía local situado en la calle. Al pasar escuchó la voz de un hombre pronunciar fuerte la siguiente exclamación: “¡hijo de puta!” ¡Extrañado por que alguien se hubiese atrevido a decir eso delante de la policía! Ernesto miró en todas direcciones buscando al autor de un tal calificativo tan soez, pero no vio a nadie. Aún no sabía que en aquella casa habitaba quien le agrediría al día siguiente. Emboscada ésta, que fue perpetrada justo frente al puesto de la policía local (que en la actualidad se ha trasladado) ¿Fue localizado Koplowitz al pasar frente a la policía por algún agente que se encontrase en las dependencias? Y el agente ¿Estaría quizá observando por la ventana y avisó a los agresores, quiénes se personaron de inmediato? ¿Estuvo todo planificado de antemano? El insulto de la noche anterior ¿Fue proferido por el mismo agente local que conversaba con la señora? ¿Se trataría del mismo agente que pudo avisar a los agresores por teléfono? A continuación se reproduce un documento, donde queda  constancia de que el supuesto Amigo de la familia”, Jesús Aguayo, si bien es imposible de demostrar sus relaciones con el primo Carlos y Cia., lo que sí es certero es que mantuvo relaciones laborales con Fomento de Construcciones y Contratas S.A.

 

HISTORIAL DE LA VIDA LABORAL DE JESÚS AGUAYO (tercer renglón)

 

        Corría el mes de octubre del 2007 y Jesús Aguayo llevaba ya por lo menos más de cuatro años desaparecido, tanto él y su familia y la de su hermana y cuñado ¿Cuánto tiempo más podrán aguantar él y ambas familias viviendo como unos fugitivos? De hecho estaba huido de la justicia y en "busca y captura", pero lo policía no lo encontraba, o no lo quería encontrar. En el ínterin, y mientras el Juzgado realizaba los tramites pertinentes para el nombramiento de Abogado y Procurador de oficio para Koplowitz y, a la luz de las pésimas experiencias acumuladas con abogados de Justicia gratuita, Ernesto Koplowitz, cambiando de opinión y se decidió finalmente por un profesional de pago. Elección ésta que recayó en la persona de la señora letrada, Doña Rosa Suárez, cuyo coste le resultó tolerable. Un año después en el 2008, Koplowitz se dispuso reactivar la "busca y captura", por lo que se presentó ante el juzgado con la señora letrada. Resultando que el denunciado Jesús Aguayo ya había prestado declaración, por que se había presentado de inesperadamente por su propia voluntad. El Juzgado también aclaró que ya había sido nombrado letrado de turno de oficio para Ernesto Koplowitz, don Ismael Ramírez Valencia, pero que éste no asistió a la declaración referida, como era su obligación.

        “¿Qué extraño razonó Ernesto, cómo es posible que me hallan nombrado un abogado a mis espaldas sin que yo me enterase?

Lo expuestos merece un análisis detenido:

1.  ¿Por qué el Ilustre Colegio de Abogados de Madrid no comunicó a Ernesto Koplowitz el nombramiento de su letrado de Oficio, como es preceptivo?

2.  ¿Por qué el letrado de oficio (supuestamente nombrado) don Ismael Ramírez Valencia, tampoco se puso en contacto de inmediato con su defendido, como también era su obligación? Y, lo que es aún más grave ¿Por qué, privó a Koplowitz de una información tan vital, como que el denunciado había aparecido e iba a declarar? Y por último, ¿Por qué no asistió a la referida declaración acompañado de la señora procuradora de oficio para practicar las preguntas pertinentes al denunciado?

3. Y por último ¿Por que coincidiendo con todo ello, de repente y aprovechando este concurso de circunstancias, evidentemente manipuladas, el denunciado Jesús Aguayo, apareció dispuesto a declarar?: ¡Después de permanecer  años desaparecido! Como prueba respecto a la veracidad del contenido de  los textos precedentes, se reproduce a continuación la carta fechada el 6 de mayo del 2008, sin firma, por cierto y enviada con dos meses de retraso:

 

Comunicado del ICAM de 06/05/2008

       En la carta, el Ilustre Colegio de Abogados de Madrid comunica a Ernesto Koplowitz que, dado que no ha cumplimentado los requisitos administrativos pertinentes, se le ha denegado el nombramiento de abogado de oficio. La cuestión que plantea el contenido de éste comunicado es la siguiente: ¿De donde sale entonces éste misterioso y sinuoso letrado, don Ismael Ramírez Valencia? ¿Fue “nombrado a dedo”, al igual que la señora procuradora, Doña Maria del Mar Pinto Ruiz? ¿Habrá habido “amiguismo” de por medio en todas estas turbias manipulaciones? Sólo la presencia de una “mano negra oculta”, capaz de llegar a cualquier estadio de la administración, puede explicar tal cúmulo de evidentes atropellos administrativos concatenados y evidentemente calculados. Y para que no quede lugar a la duda razonable respecto a la mala fe con la que actuó el citado letrado, se reproduce a continuación una carta dirigida por éste a la señora abogada de pago, doña Rosa Suárez, donde la comunica que Ernesto Koplowitz no paga los honorarios a sus abogados, por lo que, de ello se deduce que ella tampoco va a cobrar, representando una brillante forma de invitarla a desistir del caso o… ¿Quizá, a venderse?

 

Misiva del Abogado, don Ismael Ramírez Valencia.

Evidentemente, “mal intencionada”.

 Tema: HONORARIOS.

 

¿Desde cuando los letrados de la justicia gratuita cobran a sus defendidos? Este profesional se molesta en escribir una carta innecesaria, extemporánea, torticera y obstruccionista a la letrada doña Rosa Suárez ¡Y no fue capaz, tal como estaba obligado de escribir a su cliente notificándole su nombramiento, así como que, ¡El denunciado había reaparecido e iba a declarar! ¿No es por "casualidad" que Jesús Aguayo resurgiese coincidiendo con el nombramiento de un letrado de oficio que, de hecho, le defendió en detrimento de su cliente: Ernesto Koplowitz? No en vano Jesús Aguayo, se vanaglorió públicamente ante la Comunidad de Propietarios de donde residía (antes de ocultarse), de tener mucha “mano” en la Administración de Justicia, ofreciéndose para resolver los pendientes problemas jurídicos de la comunidad. Si lo expresado no se correspondiera con la realidad, que lo denuncie ante los Tribunales de justicia, por que Koplowitz está en disposición de poder probar todas sus aseveraciones.

La respuesta de la señora letrada Rosa Suárez, a la insólita misiva antes reproducida del abogado Ismael Ramírez, fue la de dar la callada por respuesta y presentar ante el Juzgado el escrito que se reproduce a continuación:

 

 

ESCRITO AL JUZGADO, DENUNCIANDO EL COMPORTAMIENTO PROFESIONAL DEL LETRADO D. ISMAEL RAMÍREZ VALENCIA.

 

¿Estará también relacionado el acoso y bombardeo organizado por adultos, y protagonizado por bandas juveniles de adictos a las drogas, con la referida aparición repentina de Jesús Aguayo ante el juzgado? ¿Quizá lo que pretendían era “desconcertar, marear y fatigar” a Koplowitz, para facilitar así sus sinuosas maniobras jurídicas?

   SIGUE    

¡ÚLTIMA HORA!: DESESTIMANDO el Recurso de Apelación interpuesto por Jesús Aguayo, mediante SENTENCIA de 27 de enero de 2014, la Sección 23ª de la Audiencia Provincial de Madrid, ratificó el contenido de la SENTENCIA anterior, de 13 de Septiembre de 2012 del Juzgado de lo PENAL Nº 17 de Madrid, CONDENANDO a Jesús Aguayo a la pena de prisión, pago de costas, e indemnización.

      Hablar de la familia Koplowitz es sinónimo de "intereses poderosos " y donde hay dinero hay intrigas. Así pues, no es de extrañar que tras las sutiles apariencias se oculte una "mano negra":        UNA TENTATIVA DE HOMICIDIO  

       SIGUE:    "LA MANO NEGRA" (2)                               "LA MANO NEGRA" (3)  

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   ¡EL EXPOLIO DE UNOS HUÉRFANOS!  

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¿QUE ES LO QUE TRATA DE OCULTAR?, DESDE HACE MÁS DE VEINTICINCO AÑOS ALICIA KOPLOWITZ: Innumerables intentos reincidentes y torticeros, tendentes todos ellos a obstruir como sea que se sepa la verdad respecto a los Koplowitz. Para saber más, pulse sobre los números de los enlaces seleccionados que siguen:

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