"LA MANO NEGRA" (2)

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Capítulo XVI

¿OTRO “INCIDENTE PREFABRICADO”?

(Continuación, 2ª parte del RESUMEN)

Después de su sorprendente reaparición en el año 2008, Jesús Aguayo solicitó al Juzgado que declarasen dos testigos de su elección, pero ¡Que casualidad! que, pasado casi un año, uno de ellos, Enrique de la Granja Villeta, resultó encontrarse preso en el Centro Penitenciario de Soto del Real, quedando así al descubierto el entorno delictivo del pretendido “sicario” quién utiliza a presuntos delincuentes similares a él para encubrir sus acciones. En las páginas siguientes se reproducen la referida declaración de Jesús Aguayo, así como la de los dos testigos propuestos por él.

DECLARACIÓN ANTE EL JUZGADO DE JESÚS AGUAYO.

La cuestión que plantea el análisis de la declaración que se acaba de reproducir es la siguiente: ¡Si Jesús Aguayo hubiera sido inocente! ¿Habría necesitado mentir? Para comprobarlo se impone comparar ésta declaración, con la anterior de él mismo ante la Guardia Civil, que se reproduce a continuación:

DECLARACIÓN ANTE LA GUARDIA CIVIL DE JESÚS AGUAYO.

Para mentir es preciso disponer de una memoria infalible y éste no es el caso de Jesús Aguayo, quién en la declaración que se acaba de reproducir ante la Guardia Civil, expresa lo siguiente:

Es decir, que su cuñado presenció los hechos y por ello, lo deja señalado como testigo. No obstante, después ya no recuerda lo que dijo y ante el Juzgado declara lo siguiente:

¿En que quedamos, en que su cuñado no vio la agresión” o, en que , que "estuvo presente"? Razón por la que lo deja señalado como testigo? Pero ¿Se puede señalar como testigo a un "implicado" en los hechos denunciados? por que, conforme al párrafo que se reproduce de nuevo a continuación, su cuñado era el inductor de lo que según él, motivó lo acaecido:

Aún así, Jesús Aguayo insistió ante el Juzgado, para que declarase como testigo su citado cuñado (el padre del mencionado sobrino) que, en la declaración que se reproduce a continuación, confirma por sí mismo (en la segunda página) lo siguiente: “Ni lo vio ni lo oyo, (cita textual del decimosegundo renglón de la segunda página):

 

DECLARACIÓN DE Joaquín MARIA Pérez, CUÑADO DE JESÚS AGUAYO.

De los textos que se acaban de reproducir se infieren los siguientes extremos:

1. El declarante Joaquín Mª Pérez confirma que está “implicado” en los hechos, al ser padre del menor supuestamente agredido por Ernesto Koplowitz, por lo que malamente se comprende: ¡Cómo pudo actuar como testigo, cuando justamente es otro implicado! Lo que no dice es que su citado hijo: De una forma evidentemente inducida por los adultos, estuvo insultando a la hija de Koplowitz, de apenas 10 años, con términos soeces y racistas durante dos días consecutivos, con el agravante de ser un varón mayor que ella y de medir casi el doble. De lo expuesto, se deduce que sabiendo, que cualquier padre decente está obligado a defender a sus  hijos, se trasluce que todo debió ser un "montaje" premeditado: ¡Había que provocar a Ernesto Koplowitz, allí donde sabían que no podía eludir sus responsabilidades!

2. Uno de los dos declarantes miente, pues se contradicen al referirse al lugar donde se hallaba el citado cuñado en el momento de suceder los hechos de la agresión, Jesús Aguayo declaró que estaba en un bar llamado “El Ladrillo”, (cita textual de su denuncia):

Mientras que su cuñado declaró: “Que estaban en la oficina”, (cita textual, 2º párrafo de la 2ª página):

 

 Evidentemente de los dos quién miente, fue el reseñado cuñado, ya que todos los demás testimonios confirman que los hechos sucedieron en “la plaza de la Fragua”, donde entonces se ubicaba el puesto de la policía local y el citado bar. La cuestión es ¿Por qué miente?... ¿No será que trató de encubrir al agente de la policía local (compañero de equipo y supuesto amigo): Enrique Gómez de la Granja, que la noche anterior difamó a Koplowitz al pasar éste por delante de “la vivienda-oficina”, (cita textual), agente que además, el día de la agresión, les pudo avisar de que Koplowitz pasaba por delante del puesto policial situado en la referida“plaza de la Fragua”?

3. El mencionado cuñado miente de nuevo, cuando declaró lo que se vuelve a reproducir a continuación:

________________________________________________________________________

Final de la primera página y comienzos de la segunda de la declaración anteriormente reproducida

 

Efectivamente: Primeramente confirma que “mantenía una relación laboral con Jesús Aguayo”, (cita textual del texto que se acaba de reproducir) quién a su vez colaboraba con la policía. Y luego engaña, cuando expresa que: “Un mes antes de estos hechos, el declarante tuvo un juicio con Ernesto, dado que este había pegado al hijo del declarante”, (cita textual) ya que, como queda probado en la denuncia que se reproduce a continuación, el altercado con su hijo sucedió ¡No un mes antes, si no un día antes, concretamente el 2 de agosto de 2001! Tal como se puede comprobar en la fecha de la denuncia que se reproduce a continuación:

 

 

DENUNCIA DE ERNESTO KOPLOWITZ DE 02/08/2001, POR “ATENTADOS CONTRA LA INTEGRIDAD” DE SU HIJA MENOR.

      La cuestión es: ¿Por qué miente de nuevo?, evidentemente, la única explicación es que lo hizo para encubrir la agresión verbal de su “supuesto amigo” (el citado agente de la policía local), tratando de dejar entrever que, quién lo provocó  todo fue Koplowitz y no ellos. Sabían que Ernesto no podía tolerar más agresiones contra su hija, ya que con anterioridad en 1998, casi la rompieron los tímpanos al atacarla por sorpresa desde atrás, con dos fuertes bofetadas simultáneas sobre los oídos, tal como queda documentado en la denuncia que se reproduce a continuación:

 

PRIMERA DENUNCIA DE 1998, DE ERNESTO POR “AGRESIÓN GRAVE” CONTRA SU HIJA MENOR.

       

      En la página siguiente se reproduce la declaración del segundo testigo propuesto por Jesús Aguayo, interno en el Centro Penitenciario de Navalcarnero:

 

DECLARACIÓN DEL INTERNO, INGRESADO EN EL CENTRO PENITENCIARIO DE NAVALCARNERO.

Un análisis sistemático de la declaración precedente revela los siguientes extremos:

1. En el segundo párrafo expresa lo que se cita textualmente a continuación: “Que vio al señor Koplowitz con un bastón de esos que sale una espada,” (cita textual). Lo que se contradice con lo declarado por el cuñado de Jesús Aguayo ante el Juzgado, (Joaquín Mª Pérez, segunda página), donde expresa textualmente lo siguiente: “Ernesto Koplowitz llevaba un bastón de madera, con una punta al final, como de andar por el monte”. Extremo éste último que quedó confirmado en sus respectivas declaraciones por el propio Jesús Aguayo y la policía.

2. Y en el cuarto párrafo de la misma página, el presunto delincuente sigue expresando lo siguiente: “Que vio como el señor Koplowitz tiraba con el bastón abierto varias puñaladas a Jesús, que el declarante no sabe si llegó a darle,”. Evidentemente, si hubiera visto lo primero, necesariamente hubiera tenido que contemplar lo segundo: ¡Si le dio, o no le dio!

3. Y en el último párrafo de ésa misma primera página, expresa lo siguiente: “Que Jesús protegía a un  niño que había allí, de unos 6 o 7 años, que no sabe si era hijo o sobrino de Jesús,” (cita textual). Extremo que revela que el presunto delincuente, se puso previamente de acuerdo con el otro testigo y cuñado del denunciado para mentir al respecto, ya que el citado cuñado también declaró textualmente lo que sigue: “Que estaba además su sobrino y su hijo que estaban en la calle, que cree que vieron los hechos, que su hijo tenía 11 años y su sobrino 7 años.” (Cita textual de la segunda página, último párrafo). Efectivamente, ambos personajes también mienten a éste respecto, ya que, de haber sido cierto lo que dicen, entonces hubiera sido el propio interesado Jesús Aguayo, quien hubiera confirmado esta particularidad en sus declaraciones, cosa que no hizo nunca, ni ante la Guardia Civil, ni ante el Juzgado, tal como puede comprobarse leyéndolas. Lo que sí que declaró ante la Guardia Civil Jesús Aguayo, es que: “En ese mismo momento, el denunciante se dirigió hacia Ernesto para preguntarle por lo sucedido en el día de ayer con el sobrino del denunciante, el porqué de la agresión de Ernesto hacia el sobrino del denunciante.” (Cita textual), donde confirma que los dos testigos requeridos por él mismo, mintieron, ya que los referidos niños no estuvieron presentes en el momento de los hechos. Quien sí estuvo presente y tuvo que presenciar como trataban de asesinar a su padre, fue la hija de Ernesto Koplowitz (de 10 años) y su esposa, según se desprende de lo declarado ante el Juzgado por el propio Jesús Aguayo y que se transcribe a continuación: “Que Ernesto iba con su esposa” (segunda página, párrafo 3º). Donde confirma además, en el párrafo siguiente, que no le acompañaba ningún niño: “Que el dicente iba solo, que no había ningún otro familiar”, (cita textual). En que quedamos: ¿En que "iba con su esposa”, o que, "no había ningún otro familiar”?

      Lo más interesante de todo, es la forma en que remata su declaración (el citado “internado en prisión”): “Que no vio en el suelo a ninguna de las dos personas, que el declarante en aquella época estaba bajo los efectos del alcohol.” (Cita textual del final de la 2ª página). De donde se infiere que sus declaraciones carecen de cualquier valor.

     Conociendo Jesús Aguayo a sus conciudadanos desde la infancia y, dándose el caso de “Que había un montón de gente en la plaza” [cita textual de su declaración ante el Juzgado (segunda página, 5º párrafo)], entonces, de haberse tratado de un simple “altercado con un resultado incidental”, tal como el mismo declaró, resulta extraño que halla tenido que recurrir a presuntos delincuentes alcohólicos y drogadictos, para que testificasen en su favor, o, a su cuñado, que finalmente ha resultado estar “implicado” en los mismos hechos. En realidad, si todo hubiera sido un simple “altercado con un resultado incidental”, (cita textual), no hubiera tenido muchos problemas para que testificase la gente del lugar que conoce desde siempre, de no ser que: ¡Lo que no deseen referidos conocidos, es tener que testificar en falso!

       Cierto es que Koplowitz ha sobrevivido a los hechos, pero no sin graves secuelas para su salud. En la página siguiente, mediante Informe Medico de la Seguridad Social, de fecha 1 de septiembre de 2004, se documenta que como consecuencia de la agresión, Ernesto Koplowitz padece desde entonces, “perdida de audición en ambos oídos y episodios de mareo con giro de objetos”. Episodios que con posterioridad han originado perdida de conciencia por dos veces consecutivas, la primera el 19 de noviembre de 2007 y la segunda el 4 de agosto de 2008, tal como queda probado en las páginas subsiguientes:

Informe medico de Ernesto Koplowitz (01/09/2004)

Parte medico de Urgencias, “La Paz”, primera página (Perdida de conciencia)

        Con fecha 19/05/2009, el neurólogo del mismo Hospital, uno de los mejores especialistas de España en epilepsia, después  de exhaustivos exámenes, emitió un Informe diagnosticando la inexistencia de epilepsia. A pesar de la caligrafía difícil del especialista, se reproduce a continuación el resultado de citado documento, firmado:

RESULTADO NEGATIVO DEL INFORME DEL ESPECIALISTA EN EPILEPSIA, DEL HOSPITAL DE “LA PAZ”

        De lo expuesto se infiere que, si no es epilepsia, ni tampoco ningún proceso degenerativo debido a la edad, sólo puede ser el resultado del terrible impacto recibido en la cabeza a raíz de la agresión de agosto de 2001, tal como deduce el doctor de la Seguridad Social en el informe anteriormente reproducido, donde además pesa el argumento de que los problemas comienzan a partir de aquella fecha. Además, desde la agresión, Koplowitz padece pérdida selectiva de memoria, de tal modo que a determinadas personas que conocía desde siempre no consigue recordar.

        Que Ernesto comenzó a sufrir episodios “convulsivos” a partir del impacto recibido entonces, es algo que queda confirmado a través de la tercera declaración testifical de I. S. M. (que por razones de seguridad se ha identificado a trabes de sus iniciales) que se reproduce en las dos páginas siguientes:

        En la página siguiente se reproduce el mismo folio del sumario (299) completo:

DECLARACIÓN ANTE EL SEÑOR JUEZ, DE LA TERCERA TESTIGO QUE, POR RAZONES DE SEGURIDAD SE RESEÑA POR SUS INICIALES: SEÑORA, I. S. M.

 

El contenido de la declaración que se acaba de reproducir no precisa de comentarios adicionales ya que habla por sí mismo, si bien constituyó un punto de inflexión en el curso del proceso, No obstante para mayor claridad, se resaltan a continuación los párrafos esenciales de la primera página de la citada declaración:

PÁRRAFOS ESENCIALES DE LAS RESPUESTAS DE LA TERCERA TESTIGO, A LAS PREGUNTAS DEL SEÑOR JUEZ (1ª página).

A raíz de estas declaraciones de testigos objetivos, el comportamiento profesional de la señora Procuradora de oficio de D. Ernesto Koplowitz, Doña Maria del Mar Pinto Ruiz, dio un “misterioso” viraje de 180º: ¡El Escrito de Acusación Particular, además de insustancial, fue presentado fuera de plazo, con un retraso de dos meses!, por lo que el Juzgado lógicamente, no lo admitió a trámite. La única explicación a un tal cúmulo de irregularidades profesionales, sólo encuentra una respuesta posible: ¡CORRUPCIÓN!

        De ningún modo el contenido del presente capítulo representa ninguna crítica a todos los miembros de la Fuerza Pública, o la Administración de Justicia, muy por el contrarío, se han expuesto casos, donde algunos de estos, han tenido que extralimitarse en sus funciones para, con riesgo propio, hacer prevalecer en la medida de lo posible la transparencia de las actividades de los organismos públicos en que están insertados. Lo dramático es que en la sociedad en que vivimos, tengamos que ejercitar de héroes, para poder cumplir decentemente con nuestras obligaciones.

¡ÚLTIMA HORA!: DESESTIMANDO el Recurso de Apelación interpuesto por Jesús Aguayo, mediante SENTENCIA de 27 de enero de 2014, la Sección 23ª de la Audiencia Provincial de Madrid, ratificó el contenido de la SENTENCIA anterior de 13 de Septiembre de 2012 del Juzgado de lo PENAL Nº 17 de Madrid, CONDENANDO a Jesús Aguayo a la pena de prisión, pago de costas, e indemnización.

  SIGUE  

SIGUE:    "LA MANO NEGRA" (3)  

      Hablar de la familia Koplowitz es sinónimo de "intereses poderosos " y donde hay dinero hay intrigas. Así pues, no es de extrañar que tras las sutiles apariencias se oculte una "mano negra":              OTRA TENTATIVA DE HOMICIDIO  

Para saber más, pulse sobre el texto de los enlaces que siguen:           ¡EL EXPOLIO DE UNOS HUÉRFANOS!  

  ¿PERCIBIO ERNESTO KOPLOWITZ SU LEGADO HEREDITARIO?  

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